“Cuando partió el Che de San Pablo le cantamos tres tangos y no aguantó, se puso a llorar”

“Cuando partió el Che de San Pablo le cantamos tres tangos y no aguantó, se puso a llorar”

*Cuenta el señor Mancio Gordon Mafaldo, albergado en la Casa de Reposo “San José” (San Pablo-Bajo Amazonas), quien felizmente se salvó de morir con Lepra.

Don Mancio Gordon, cuenta desde su silla de ruedas, que nació en Requena un 29 de enero de 1930. Que le descubrieron la Lepra a los 21 años en el ejército cuando jugaba basket. “El capitán médico de apellido Pérez, fue quien me dio la noticia después que me llevaron a enfermería puesto que me agarraba la terciana. Yo les dije que quería seguir en el ejército, que me curen. Él me diagnosticó leproso. Era el año de 1951.

Don Mancio Gordon Mafaldo, espera que algún día su hijo vea el Internet y se anime a visitarlo en el “leprosorio” de San Pablo. Está curado y vive en el lugar desde 1951.

Me enviaron al servicio de leprosos nororiente en Iquitos. Al despedirse al militar le cayeron sus lágrimas diciéndome “hermanito que Dios te ayude y retornes pronto”, él se había dado cuenta del letrero. Escuché un sonido de corneta en la Marina y pasó por mi mente el deseo de suicidarme, pero no lo hice.  La balsa en que nos enviaron a San Pablo, demoró tres días desde Iquitos.

Cuando llegué acá estaba como superintendente Federico Bressani, ya había llegado la misión San José. Había muchos con Lepra en chocitas, como 200 leprosos o más, varios se agusanaban, les comía la rata las heridas. Hubo muertos a los que les cavaban su sepultura. Acá se comía nomás arroz con polilla, todo faltaba. Odría cuando llega a la presidencia da una orden para que los terrenos desde la boca del Morona y el fondo sea terrenos para que los leprosos puedan sembrar plátano, yuca y mejoren su alimentación.

El Che Guevara llega en el año 52 a San Pablo, San Pablo era como un hospital masivo, no había casa donde no haya habido enfermos. De todos lados se escuchaban los gritos de dolor por los nervios contraídos. ¿Qué hace el Che? Me preguntaron, yo les respondí que no he visto qué ha hecho pero me ha solucionado el problema, el dolor menguó. Él llegó a “La Colonia”, como argentino le gustaba la pelota y toda la vida le gustaba venir a San Pablo a jugar. Después íbamos al Olímpico que era un barcito donde se jugaba “golpecito” y después íbamos a pelotear.

Barcito El Olímpico donde el Che jugaba “golpe”, aún existe. Hoy es una tienda.

Él era asmático, un día le agarró su locura y quiso ir al frente, se tiró al Amazonas y quiso cruzarlo. Nos informamos y le seguimos, dijimos de repente le agarra su asma y se ahoga. Quiso cruzar el Amazonas, pero no le ha cruzado. Había una monjita, no me acuerdo su nombre, ella le ha reñido fuerte. Le agarró de su oreja diciendo que nunca lo vuelva a hacer.

Tengo un recuerdo muy claro que a él le gustaba comer junto con los demás que tenían lepra, y eso cuando la lepra era de temer, pero él no le temía. Con el doctor Bressani, se le hizo una balsa que se le equipó bien con víveres. Le hemos cantado tres tangos cuando partió, “rechiflado en tu tristeza”, había acá dos músicos buenísimos Juan Saldaña y Leandro Flores.

Ex leprosorio de San Pablo, hoy se llama “Casa de reposo San José”. Alberga a diez personas que antes tuvieron Lepra. (Ex leprosorio/San Pablo/Loreto/Perú). (Noviembre 2017).

Cuando cantamos “volver, volver” ya no se aguantó y todos nos abrazamos y lloramos en su partida. Le hemos suelto. Verlo como se va ese hombre sin rumbo, sin dirección, sin nada, era algo conmovedor. Se fue a Leticia, Colombia de ahí al Brasil. Cuando nos enteramos que murió, caramba era una pena para todos nosotros. Él se fue a ayudarle a Fidel Castro, que estaba Cuba dominada por Fulgencio Batita. El resto de la historia todos la conocen, hasta su muerte en La Higuera, en Bolivia” refirió don Mancio.

Luego al mencionar al padre del actual presidente del Perú, médico que pasó por San Pablo, expresó lo siguiente:

“Su padre fue Máximo Kuczynski, él vino a San Pablo cuando Alemania invade Polonia. Él tenía experiencia y “negativizó” a varios con el Sulfatiazol. Recuerdo que acá había una chica llamada Ana Rueda, era de la alta sociedad loretana, él le “negativizó”.

Su esposo de Ana, era Leandro Pela Parrales, de Chiclayo, tenían una hija. Ella le sirvió a don Máximo, quizá como su concubina ¿no? Cuando supo Pela Parrales, de eso se alocó y lo botaron. Lo llevaron al calabozo, ahí rompió el calabozo porque era un hombre fuerte. Lo sacaron, le pusieron esposas, lo subieron a un bote y lo largaron. Yo llegué después y me contaron eso. Lo del Che Guevara, sí lo he vivido” refirió Mancio Gordon Mafaldo, quien espera que su hijo que ahora anda por México, venga al Perú y de ahí a San Pablo a visitarlo.