Un día como hoy: ataque sangriento a Lagunas

Un día como hoy: ataque sangriento a Lagunas

*Ocurrió hace 33 años.

*Pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.

*Que hechos similares nunca más se registren en Loreto.

Hechos tan detestables como éste jamás deben repetirse en la historia. Un día como hoy –el 29 de junio de 1985– cuando culminaba el segundo belaundismo y estábamos en la víspera del advenimiento del primer alanismo, sucedió un ataque sangriento, alevoso y totalmente repudiable en la localidad de Lagunas, provincia de Alto Amazonas – Loreto.

Como consecuencia de los acontecimientos, quedó el saldo de tres seres humanos asesinados, muchos heridos, perseguidos y otros desplazados para siempre de un poblado hasta entonces, sumamente apacible. Las hordas criminales mataron a quemarropa a un miembro de la entonces Guardia Civil –hoy Policía Nacional del Perú—conocido como “el sinchi”, su nombre: Luis García. También fue asesinado Pablo Inga Vásquez, estudiante universitario (UNAP); y, también, Javier Arévalo Guzmán, trabajador del Banco Agropecuario.

Testigos de los hechos señalan que el ataque empezó a las 11:30 de la noche del 29 de junio y concluyó con la huida de los terroristas aproximadamente a las 2:30 de la madrugada del día 30 de junio 1985. Indican que una primera horda inició el ataque a la comisaría ubicada en la plaza de armas de dicha localidad.

Pueblo de Lagunas nunca olvida una fecha como hoy.

Luego, en medio de la descomunal trifulca incendiaron la sede del Banco Agropecuario.  Indican, además que la turba mayoritaria salió de la posta de Salud. Robaron varios deslizadores de propiedad de ECASA (Empresa comercializadora del arroz de aquella época) y del propio banco siniestrado. También se llevaron un bote denominado “Santa Gema”. Estos vehículos fluviales sustraídos sirvieron para su desesperada huida.

En los días posteriores, las fuerzas de élite antisubversivas (sinchis) lograron capturar a varios terroristas muy cerca de Yurimaguas y ante la reacción de éstos, al repeler el ataque, varios de estos fueron abatidos, entre ellos el cabecilla Manuel Castillo Tapia, médico de profesión que había estudiado en Argentina y que a la sazón se desempeñaba como jefe de la posta médica de Lagunas.

La secuela social fue sumamente grave, familias enteras salieron de Lagunas ante la ocupación de las fuerzas del orden y no retornaron jamás a su lugar de origen. Muchos fueron encarcelados en el penal de San Jacinto de Guayabamba – Iquitos. Éstos abominables hechos nunca más deben repetirse.