JUICIO ORAL DEL “CULEBRÍTICO” CASO PLANILLONES ACHICHARRADOS ACABA EL 11 DE MAYO

JUICIO ORAL DEL “CULEBRÍTICO” CASO PLANILLONES ACHICHARRADOS ACABA EL 11 DE MAYO

*Juez pudo concluir este 02 de mayo pero lo alargó hasta la próxima semana.

*En vez de llamar la atención a los imputados (como Aguilar) por agredir a la prensa en su sala de audiencias, llamó la atención a periodista.

*Dará sentencia final el 11 de mayo, sabiendo que Lucho Lozano Escudero, viajaba este dos de mayo y que retornará (si es que retorna) el próximo sábado 13 mayo.

*¿O es que ya le han soplado que será absuelto?

A estas horas ya todo el mundo sabe que el juez Víctor Romero Uriol, le encanta la canción “la culebrítica”, la misma que ha aplicado al caso de los “planillones quemados” que tiene como principales implicados al ex presidente regional Vásquez Valera, al ex vicepresidente Luis Lozano, al “especialista” electoral Luis Aguilar Macedo y al profesor de matemáticas de los hijos de Vásquez, Miguel Arévalo Gutiérrez.

Quienes según alegato final de la fiscalía, fueron los responsables de desaparecer los planillones donde se plasmaba la voluntad popular a fin de revocar del cargo a Vásquez, allá por el año 2012 cuando ya se sabía que el millonario alcantarillado no serviría para nada, como ahora el tiempo lo está demostrando en todo su putrefacto esplendor.

Audiencia planillones quemados, llega a su fin el 11 de mayo a las 8 y 30 a.m.

La audiencia se inició cerca a las 9 de la mañana, los periodistas entraron al final. Ni bien el juez Romero, vio la presencia de la prensa dijo sin ningún tapujo que no permitiría que haya incidentes como los que se registraron en anterior audiencia (igual al juez  Del Piélago). En vez de cuestionar el accionar de Luis Aguilar, lo más fácil le fue recriminar a la prensa.

Habría que recordarle señor juez que en más de una oportunidad nos acercamos a usted al final de la audiencia, logrando captar sus declaraciones. Este dos de mayo no quiso. Entonces, el incidente que usted dice, que yo más bien diría que fue un absoluto y descomunal atropello a la prensa, con pérdida de la herramienta de trabajo y el material recogido en grabación; también fue al final de la audiencia, cuando usted ya había tocado su campanita.

Así como cuando al final de la audiencia del alcantarillado, todo el mundo le colocó el micro a Vásquez Valera. Lo que pasa es que con Aguilar, se le preguntó con qué pruebas contaba para que haya expresado frente a su magistratura que recibíamos órdenes de Fernando Meléndez y Marco Antonio Del Águila. Y es ahí donde el atolondrado de Aguilar, se ofusca y lanza la grabadora por primera vez al piso, luego dos veces más.

¿Entonces quién cometió el incidente, la prensa o el descontrolado Aguilar?

AL MARGEN DE PERSONALISMOS.

En lo que nunca debe caer un periodista, pero lamentablemente a veces las circunstancias generan esos enfermizos episodios.

Vayamos al caso en sí. La audiencia se inició con los alegatos del fiscal Claudio Arévalo Alva, un resumen con fechas y episodios que ha mostrado durante las audiencias del juicio oral. Para terminar pidiendo 7 años con 4 meses de cárcel para Yván Vásquez y Luis Lozano. 9 y 10 años de pena privativa de la libertad efectiva para Luis Aguilar Macedo y Miguel Arévalo. Así como una reparación civil de 50 mil soles para el JNE y 21 mil soles que pagará Aguilar, a los dirigentes del COMANDEL.

Fiscal oralizando los alegatos finales. Primero se pensó que Aguilar y Luis Lozano, no habían acudido, sin embargo, se supo que ingresaron mucho antes de la hora pactada. ¿Quién se los pidió?

Luego siguió el abogado de las “grandes ideas”, pero grandes ideas para defender lo indefendible, Augusto Vargas Fernández, quien sacó a relucir jurisprudencia de la Suprema en un caso de Lambayeque, que luego repitió el abogado de Luis Aguilar, como si le habría dado una copia. Qué vergüenza de Carlos Chávez, defensor público del Estado.

Augusto Vargas, expresó que prácticamente todo lo dicho por el fiscal era una novela o película que solo estaba en la mente de Claudio Arévalo. Agregando que no había podido probar nada, que incluso en el video de la periodista Nancy Alarcón, para quien declaró Aguilar, solo se le veía a ella y escuchaba una voz, pero que no se sabía si era de Aguilar. Y así hizo una defensa ambigua, por ratos no se sabía si defendía a Vásquez Valera o a Luis Aguilar. Remató diciendo que todo era un asunto político por eso Meléndez Celis, estaba de por medio y que por ello Miguel Arévalo, terminó trabajando para el Gorel del actual gobernador Fernando Meléndez.

Abog. Augusto Vargas, siempre tan “pre-claro”.

Habría que hacerse una pregunta básica: ¿y por qué carajo esos fiscales incorrectos que archivaron en dos oportunidades la denuncia primigenia del doctor Donayre, no lo incluyeron en la denuncia. Así como a la seguridad de Vásquez, Dagoberto Pérez Cortez? Por lo menos los habrían jalado de testigos ¿no les parece?

Por su parte el abogado de Miguel Arévalo, Carlos Ascate, se ciñó a decir que ninguno de los testigos había relacionado a su patrocinado con los hechos directamente expresados en el juicio oral.

El abogado Frank Marreros, más se preocupó de franelear al juez Romero Uriol, en vez de basar sus fundamentos jurídicos de manera profesional. También dijo que los testigos en ningún momento vincularon a su defendido con los hechos investigados. Tuvo un lapsus en un momento en que dijo que el señor Vásquez, no podía saber si las firmas en los planillones, eran falsas o verdaderas. ¿O sea, habían o no habían planillones con firmas? Antes decían que no.

Lucho Lozano, contándole al juez que se va de viaje.

Finalmente, el abogado defensor de Aguilar, a aquel que el Estado le paga para que defienda a los que no tienen medios económicos, pidió que absuelvan a su patrocinado porque no habían pruebas de nada, que era un caso atípico, que él nunca recibió dinero del doctor Donayre, que nunca estuvo en lo de las firmas quemadas.

PRACTICAMENTE TODOS LOS ABOGADOS (quienes están en su derecho porque para eso les pagan y han ganado harto dinero cuando han laborado en el periodo regional de Vásquez Valera –¿si o no Marreros?) han señalado que el caso es una parrillada vieja, que todo ha sido un asunto POLÍTICO pese a que era el año 2012 y recién se supo de la reelección de Vásquez, en el 2013/2014. Están en su derecho, como dice Vargas Fernández, hasta de mentir con tal de salir bien librados del “culebrítico” caso. Amén.