LA HISTORIA ES LA HISTORIA: NADIE SE BURLA.

LA HISTORIA ES LA HISTORIA: NADIE SE BURLA.

“LO QUE TÚ ESTÁS APRENDIENDO, YO YA ME ESTOY OLVIDANDO”

POBRE DESPOJO:

COMO NO PUDO SER MINISTRO, QUISO SER PRESIDENTE REGIONAL

SOÑÓ CON EL PARTIDO PROPIO, PERO NUNCA LOGRÓ FIRMAS NI PARA UN MOVIMIENTO POLÍTICO.

BALBUCEÓ QUE GANARÍA EN LA MESA CON AYUDA DE ONPE: NO EMPEZÓ EL PARTIDO Y REVENTÓ LA PELOTA.

 Pugnó por ser ministro en varias oportunidades, incluso lo celebró anticipadamente, pero jamás le colocaron el fajín ni de broma. Lo soñó tantas pero tantas veces, que alguna vez le pidió a la ex rea que le diera “aunque sea” la cartera de la mujer. No pudo, su frustración lo llevó a soñar con partido propio. Chocó con la realidad, en toda su miserable vida jamás pudo estructurar orgánicamente nada, siempre vivió de palto, colgado de alguien. Así sucedió en 1998, cuando candidateó para concejal en Alto Amazonas por Somos Perú de Juan Mesía Camus, a quien luego traicionó, producto de lo cual el ex alcalde carga hoy con una sentencia judicial por coimero. Ídem ocurrió en el 2002 cuando postuló a la vice presidencia regional por UNIPOL de Robinson Rivadeneyra, con quien también se portó como lo que es en verdad: un felón redomado. La misma historia se repitió para el parlamento en el 2006 con la dupla del latrocinio perverso: Ollanta/Nadine.

Nuevamente en la calle en términos políticos, quiso inventar la pólvora: compró un kit electoral para formar su movimiento regional: “La coima está primero”. Ene veces presentó firmas, como él, todas falsas. Lo rechazaron en todos los tonos. Sus murales y gigantografías se despintaron. Vencido por el repudio popular, haciendo gala cínica y desvergonzadamente de su talante de tránsfuga y saltaperico profesional, tuvo la genial idea de buscar un falo de alquiler. Así que le contó un cuento a Pepe Luna pensando que todo en  la vida es “pan con queso”.

Lo que jamás pudo imaginar el Judas Iscariote loretano es que el cuento se lo estaban haciendo precisamente a él. Jamás imaginó que Pepito Cavassa le iba a endilgar aquella sabiduría popular implacable, infalible y cruel: “Lo que tú estás aprendiendo, en verdad yo ya me estoy olvidando”. Y así fue. No en vano Cavassa había pasado en su vida por múltiples facetas y la experiencia y destreza se respeta aún más en el mundo del hampa, pues estando ad portas de que le claven una sentencia por tres décadas efectivas a la chirona, nada le importa las andanzas de un malandrín indeseable. El filtro “filtró” y se destapó la olla de las andanzas en ONPE, feudo de Cavassa, donde el analfabeto político no conoce absolutamente nada. Y para desgracia suya, en ese trío de amiguísimos de Pepe Luna, están también dos buenos muchachos, pero de pésimas costumbres: Oscar Nieves Vela, alias “huanucazo” y Lucho Navarrete, metido hasta el pescuezo en la fábrica de firmas del año 2000. Al lado de estas joyas de la genialidad malévola, es lógico que el ganforro Isla Rojas quede como una zapatilla china.

Isla, declarando ante la fiscal de lavado de activos. El pasado fin de semana habrían allanado propiedad en Lima. En Iquitos se reprogramó.

Así es la pavorosa ley de la vida, todo lo que sube cae inexorablemente. El despojo creyó en su burra idea que los amigos también esta vez iban a jugársela entero para que otros vivan, pero nada de eso sucedió, pues ya lo conocen que jamás fue un hombre de honor, sino más bien un ser de la más baja estofa. Pensó burdamente en la eliminación de candidatos, cuando jamás terminó de leer siquiera el catecismo político peruano: la ley de partidos comúnmente llamada así. Divulgó a los cuatro vientos que todo lo tenía arreglado con la ONPE y que iba a ganar en la mesa la presidencia regional. Baboso como siempre. Eso era vox populi.

Hoy se ha vuelto a esconder. Cuando ose sacar la cabeza, su irremediable destino le pasará la factura. No pudo ser ministro aun cuando creía estar en el cogollo del poder, mucho menos hoy pese al regateo de encuestas, nadie se puede tragar ningún cuento, pues todos sabemos que el despojo anda bajo cero en cuanto a intención de voto. Terminará donde siempre quiso: en el basurero de la historia.