“La parroquia ha apoyado con alimentos y medicinas a unos 500 venezolanos”

*Señala elPárroco Walker Dávila Ríos, jefe de la parroquia Santo Cristo de Bagazán, desde hace 5 años.

Un padre con visión religiosa y alma social para apoyar a los más necesitados. O por lo menos, con lo poco que está a su alcance llevar alivio a quienes tienen a bien acercarse o él o él buscarlos entre las zonas más pobres de la ciudad.

Y quizá en ese afán de apoyar con alimentos aún en los días más crudos en que golpeaba el virus covid (primera ola) es que terminó enfermándose. Pero felizmente, con la ayuda de Dios, salió adelante.

Pensábamos que en Iquitos los ciudadanos venezolanos no pasaban de unos 150. Ha sido por el padre Walker, que ayer nos enteramos que ya existen en la ciudad más de 500 personas con esa nacionalidad. Y debe ser real, porque el padre lleva una estadística de a cuántos ha brindado apoyo con alimentos y medicinas.


Walker Dávila Ríos, desde hace 5 años jefe de la parroquia Santo Cristo de Bagazán.
Covid lo golpeó en la primera ola, quizá cuando llevaba de comer a tanta familia en extrema pobreza.

“En pandemia todo ha sido muy fuerte, pero la parroquia nunca dejó de sostener y ayudar a muchísima gente inmersa en extrema pobreza. Se les dio víveres y productos de primera necesidad, así como comidas en la zona de San Juan, Putumayo, Santo Tomás, en Belén una gran parte. También cruzando el río Itaya.

Se ha podido ayudar a muchos ciudadanos venezolanos, más o menos a unos 500, llevo una estadística. Llegaron a la parroquia unos cuantos, interactuamos con un grupo y se les preparó bolsas de alimentos para ellos. Durante la semana tienen un turno para venir a recoger. Primero eran pocos y luego me parece se pasaron la voz. También se les alcanzaba medicinas a través de la oficina de asistencia social” refirió el padre Walker.

De otro lado. ¿Qué impresión sobre la actividad de ordenamiento del nuevo Obispo de Iquitos?

-Ha sido una alegría inmensa para mí. Miguel Ángel y yo somos hermanos de la misma orden, hemos convivido unos 6 años en la comunidad de Santa Rita de Castilla en el río Marañón. Mis primeros años de sacerdote los hice ahí y en Nauta. Me ha dado mucha alegría que haya sido el elegido es una persona a quien admiro mucho por su sensatez y prudencia.

Fue una ceremonia muy emotiva. Hubo todo un equipo integral para que todo salga bien. Se trabajó todo un mes para que al final vieran todo lo observado el domingo de la ordenación en el colegio San Agustín. Se guardó todo el protocolo, hay muchas personas y entidades a quien agradecer, pero quiero agradecer hoy a los integrantes del equipo vicarial de animación pastoral.  Y también como no al coro que estuvo de lo mejor, la doctora Rita Ruck, fue quien estuvo en la dirección de las voces.

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