Mamá de niña con “pelagra” tiene 17 años y dos hijos

Mamá de niña con “pelagra” tiene 17 años y dos hijos

*Concibió a la pequeña en Saramuro cuando el padre de la menos llegó desde Intuto.

*Luego él se fue a Tumbes a servir a su patria y se desentendió de su hija.

La pequeña estuvo a punto de morir. Aunque como se dice Dios cuida a sus criaturas porque sabe qué propósito les espera en el futuro. La pequeña de 10 meses fue salvada en el hospital Iquitos luego de ser llevada por su mamá Kimberly (17) en un estado calamitoso.

Su indefenso cuerpo presenta manchas marrones y heridas en carne viva, como las de Cristo antes de ser crucificado. Terrible y admirable a la vez, el ver como la menor sobrevive en ese estado. Gracias a los médicos y personal asistencial del nosocomio, profesionales de enfermería, la niñita parece haber superado la etapa crítica.

 

Joven de 17 años ya es madre de dos niños. La mujercita estuvo a punto de morir a causa de “pelagra”, desnutrición extrema.

Su madre cuenta algo de los antecedentes que viene arrastrando en su joven existencia. “Mi hijita estuvo bien grave pero ya viene recuperándose en este hospital. Es mi segunda bebe, el primero lo tuve a los 14 años. Yo vivía en Saramuro con mi abuelita y 4 hermanos más, mis padres fallecieron.

El padre de la niña ahora no quiere saber nada, pese a que él reconoció a mi primer hijo porque su padre verdadero nunca quiso hacerlo. Él (Jorge Carlos Inga Ruiz) llegó a pasear desde Intuto, ahí fue que estuvimos, luego se ha ido a Tumbes, al ejército. Me comunicaba con él y me decía que me iba a enviar para la niña, pero era falso nunca mandó. Ahora ya se cortó esa comunicación.

Yo ahora tengo mi pareja en Iquitos, vivo donde mi suegra y ellos me están apoyando. Yo lo conocí por Facebook, él trabaja en una empresa de ladrillos. Él me hizo traer acá” narra la joven madre de familia qué si no se cuida, que es lo más probable, de aquí a unos años ya no tendrá que ver por dos hijos, sino por cuatro o cinco.

Lamentable pero una cruda y contundente realidad en la región Loreto. Tan cruda y descarnada como las heridas de la pequeña de tan solo 10 meses, que por ahora parece haberse escapado de las “garras” de la fatalidad.