Muertos del Cementerio General amanecieron “mojados”

Muertos del Cementerio General amanecieron “mojados”

*¿Y dónde está la Beneficencia Pública que no ve ese terrible atentado contra las tumbas de los difuntos?

A veces hay situaciones en Iquitos que parecen preparadas para una serie o película, fuera de todo contexto real. Ayer se pudo recorrer la parte posterior del cementerio general de Iquitos, por donde hay pabellones antiguos mezclados con algunos nuevos.

Beneficencia pública pide a los familiares que no coloquen floreros con agua porque llegan los zancudos, sin embargo, en la parte posterior varios pabellones están inundados. Nadie daba explicaciones del por qué algunas tumbas quedaron sumergidas en el agua que sobrepasó el nivel del piso mojando los nichos.

Estos se encontraban totalmente inundados, la primera hilera de nichos estaba con el agua al tope y sin que nadie explique o menos se acerque a tratar de eliminar el agua con alguna bomba. No se sabe si es acumulación de la lluvia o algún tubo roto por el lugar, lo real es que varios nichos quedaron sumergidos y otros como flotando sobre un riachuelo.

La beneficencia pública viene haciendo inversión millonaria en la construcción de más pabellones, pero descuida lo que es una buena administración del campo santo. El hecho que los santos difuntos duerman eternamente en un nicho, que estén muertos, sin vida para siempre, no quiere decir que se les deba olvidar de esa manera y tenerlos descuidados de esa forma.

Y esa incoherencia, ese contrasentido de los que administran el lugar, de colocar letreros por todas partes haciendo un llamado a los familiares a no colocar floreros con agua porque llegan los zancudos transmisores del dengue; cuando ellos son los primeros que no observan todo ello y permiten que los pabellones estén convertidos en piscinas fúnebres.


Primeros pisos de los pabellones, ubicados en la parte posterior, se deterioran por las pozas de agua. 

Alguna solución debe tomar la Beneficencia Pública, para que ese triste espectáculo no continúe, y no solo eso, deben sacar toda esa agua para que los zancudos no inunden las viviendas de las casas ubicadas en el radio de acción del campo santo. El pabellón “Santísima Trinidad” hace poco reconstruido, igualmente muestra esa inundación. Así estarán diciendo los difuntos respecto a su aspecto: “Santísima Trinidad, (que viene a ser el padre, nuestro y espíritu santo) ni de muertos podemos librarnos de la inundación y de los zancudos loretanos”.