“Si no trabajamos no comemos, estamos abandonados por las autoridades”

“Si no trabajamos no comemos, estamos abandonados por las autoridades”

*Mencionó Curaca de la comunidad Bora “San Andrés”.

Así de directo habló el señor Rafael Flores, quien lleva bailando danzas típicas de su etnia por más de 60 años. Es el más antiguo y, por lo tanto, conoce del apoyo que le brindaron las autoridades y de las grandes ausencias que hay por el momento. “Acá si no trabajamos no comemos, si no trabajamos no podemos comprar cosas para los niños” expresa.

Los integrantes de la comunidad se muestran disconformes con las actuales autoridades, regional y municipal, ya que dicen que nunca han ido por su pueblo pese a que no está lejos.

“Cuando es nuestro aniversario en el mes de octubre, les enviamos oficios para que nos visiten y nos entreguen algunos donativos para mejorar el lugar, pero nunca vienen. Acá estamos resentidos con ellos porque cuando hay elecciones ahí sí se aparecen” puntualizó Flores. Mientras que más allá una hija del pueblo Bora, expresó que ojalá y ni vayan los candidatos por ahí. “Si las autoridades llegan acá o los candidatos, les vamos a reñir” afirmó.

Curaca Rafael Flores, con turistas que llegan a diario por la comunidad “San Andrés”. Antes hay que caminar 10 minutos por selva virgen.

“Acá trabajamos más de 60 años, primero el mundo occidental se reía de nosotros, nos llamaban indios y otras cosas, ahora nos respetan. Nos respetan porque ya no nos insultan, pero las autoridades no nos atienden, ustedes habrán visto los puentes de madera a la hora de venir, están a punto de caerse, son un peligro.

El alcalde de Punchana nunca ha venido, yo le he dado un oficio para que me entregue hojas de Irapay porque estamos mejorando nuestra maloca principal, y me dicen que vaya el 15 de enero para hablar y recién ver ahí si nos dan o no. Nosotros estamos completamente abandonados” contó Rafael Flores.

Maloca necesita de hojas de irapay, pero nadie los apoya.

Finalmente, su esposa e hijo, contaron que hace años su hijo mayor salió en su canoa hasta Iquitos para jugar fulbito en la molinera Giulfo, pero nunca más regresó. Lo buscaron por todas partes y nada, también desapareció la canoa.