Paisanos de Colombia sintieron muerte de interna

Paisanos de Colombia sintieron muerte de interna

*Lágrimas por una madre de familia joven que muere lejos de su patria.

Luego de conocida la forma como falleció la interna del penal de mujeres en tránsito hasta el hospital Iquitos, su cuerpo fue llevado hasta el pasaje Benavides en el distrito de Punchana, donde vive el padre de su hijito de 7 años.

Varios vecinos estuvieron prestos a ayudar para que el trance de la ciudadana colombiana en Iquitos, no sea engorroso. Andrés Salas, trabajador del gobierno regional estuvo haciendo algunos trámites ante el Consulado de Colombia. Mientras que Carmen López, de apoyo al interno, un día antes se preocupó por conseguir el ataúd y la capilla mortuoria.

Entre las personas presentes en el velorio, se observó a otra ciudadana colombiana de nombre Ruth Charpentier, quien no pudo ni hablar cuando se le expresó el dolor que deben sentir los familiares cuando algún ser querido muere lejos de su patria. Así le ocurrió a Ana Gabriela Correa, que llegó a los 20 años más o menos a Iquitos, y que luego nadie sabe cómo la vida la llevó por una vertiente equivocada.

Velorio de ciudadana colombiana.

Se enamoró, tuvo su hijito que ahora cuenta con 7 años, luego un lugar solitario la esperaba en el penal de mujeres de Iquitos. Una afección al pulmón la tenía mal hace tiempo, incluso había sido internada en anteriores oportunidades, según señala su suegra Lita.

Su paisana de Colombia, lloraba más que otras personas presentes.

“Yo vine de Colombia porque tenía problemas con mi pareja, me gustó Iquitos y me quedé. Un día pasé por esta cuadra a preguntar por el señor Elí Campos, entonces ella dijo que ya había muerto y sintió mi forma de hablar. Ella se alegró cuando le dije de donde era. “Yo también soy de Colombia” me expresó alegre. Era muy joven.

Yo le invité para ir al consulado a inscribirnos porque cuando es el día de la confraternidad de Colombia, que celebramos todos los 20 de julio, nos invitan. Ella amaba a su hijito, aunque no lo veía mucho pedía que lo protejan.

Después de un tiempo me enteré que estaba en el penal y ahora por la radio me enteré lo que le había ocurrido” mencionó la paisana de la señora fallecida.

¿Debe ser triste morir lejos de su tierra? –preguntamos-

–No hubo respuesta, solo lágrimas incontenibles.