Parroquia de Bagazán alimenta a seres captados por las drogas


Parroquia de Bagazán alimenta a seres captados por las drogas

*”Santo Cristo…Ave María Purísima…Dios en ti confío, Padre Nuestro que están en los cielos…” se les escucha rezar a los más de 80 seres beneficiados.

*Loable acción se hace de manera silenciosa, aunque su objetivo debería ser conocido en toda la región y el mundo.   

Caminando por la calle “Cornejo Portugal” (frente al hospital “Santa Rosa”), se hace imposible dejar de mirar al ingreso de la casa parroquial “Santo Cristo de Bagazán” donde –aparentemente- yacen una decena de personas captadas por las drogas. Duermen al otro lado de la luna, del sol y de todos los planetas conocidos. No quieren al planeta tierra, los trata mal, con estigmas y más por X razones, solo ellos saben.

Sin embargo, tienen que seguir cargando con sus pensamientos, con sus cuerpos flacos por la droga y con algunos harapos que los cubren. Es lo que menos les importa. Comen por bondad del padre Walquer y todas las personas con las que él dialoga y les expone aquel eterno y bíblico sentimiento en cuanto a que hay que amparar al desprotegido, porque nadie es tan pobre que no tenga nada que dar, ni tan rico que no tenga nada más por recibir. Sobre todo, si de solidaridad y espiritualidad se trata.   


Ingreso principal del centro parroquial “Santo Cristo de Bagazán”, duermen en su corredor varios afectados por las drogas.

Todos los seres humanos somos complejos. Lo acaba de decir el jefe del departamento de Psiquiatría del hospital regional Néstor Aguilar. “La adicción es una enfermedad primaria al cerebro. No se puede considerar un vicio. Cualquiera de nosotros podría tener contacto con una sustancia y sin darse cuenta se vuelve adicta” mencionó el profesional de la mente.

Además, se señala que la causa exacta del consumo de drogas se desconoce. “Podría darse por los genes de una persona, la acción de las drogas, la presión de compañeros, el sufrimiento emocional, la ansiedad, la depresión y el estrés ambiental pueden ser todos factores intervinientes”.

Hay varias etapas del consumo de drogas que pueden llevar a la adicción. Las personas jóvenes parecen pasar más rápidamente a través de las etapas que los adultos. Las etapas son: Consumo experimental. Consumo regular. Consumo problemático o riesgoso: El consumidor pierde cualquier motivación; no le importa la escuela ni el trabajo; tiene cambios de comportamiento obvios; pensar acerca del consumo de drogas es más importante que todos los otros intereses.

Incluso las relaciones interpersonales; el consumidor se torna reservado; puede comenzar a vender drogas para ayudarse a sostener el hábito; el consumo de otras drogas más fuertes puede aumentar; se pueden incrementar los problemas legales. La adicción es la parte más compleja.

SE VISITÓ LA PARTE POSTERIOR DE LA PARROQUIA BAGAZAN DONDE ALMUERZAN NO SOLO ADICTOS…

Un día antes se pudo conversar con el padre Walquer quien nos invitó para estar el viernes al medio día y observar cómo poco a poco iban llegando más de 80 personas a almorzar. No solo adictos al consumo de drogas (sí son la mayoría), también van alcohólicos, gente en extrema pobreza. Gente que no tiene nada, nada de nada.

Media hora antes se pudo recorrer la parte posterior por donde ingresan todos ellos, aún no abrían la puerta, pero ya se apreciaba su presencia en espera que eso ocurra. Entramos y contamos como iban de 5 en 5 adictos, señoras en extrema pobreza que llevan sus pequeños baldes para que les pongan su arroz, fideos canuto con chorizo (ayer fue ese el menú) y su bolsita de refresco. También entraron adultos mayores y algunos con problemas físicos.

Saben exactamente que tienen que ir y formar ordenadamente para recoger su menú en plato de plástico, Antes eran metálicos, pero debido a que unos se los llevaban, han cambiado a plástico y los dejan ahí debidamente lavados para que les sirva al día siguiente. Parados en dos filas rezan el padre nuestro y agradecen las manos de las personas que prepararon el menú. Hay todo un cronograma de personas que apoyan en esa tarea nada fácil.

Recogen su plato, su bolsa de refresco y se sientan en la tribuna de la cancha de la casa parroquial, tal como si fueran a observar un partido. Así habría partido de fulbito no le harían caso ya que para lo único que tienen ojos en ese instante, es para su plato repleto de arroz y fideos, que les aplaca el hambre feroz que deben sentir a esas horas. No aplaca la angustia que deben cargar a diario con ellos, a esa señora terca solo la espantan con la droga. He ahí el tema social que las autoridades deberían resolver, pero todos cierran los ojos y hacen oídos sordos.

Grecia Ochavano Muñoz, es una agente pastoral activa que pertenece a la mencionada parroquia. Cuenta que todas las semanas van agentes de todas las edades y dialogan con el padre Walquer. Se dividen por zonas y se reparten la importante labor solidaria. Ella nos cuenta que antes no iban a comer ahí las personas, sino que preparaban los alimentos y luego ellos les llevaban a dar de comer en la calle, pero hubo comentarios negativos de la gente por lo que se optó por la cancha parroquial.     

“El padre vio la necesidad en las calles, cómo dormían ahí y rebuscaban en la basura algo para comer. Por ello decidió empezar a atenderlos con los desayunos y después con los almuerzos que se dan los lunes, miércoles y viernes. Los desayunos les da todos los días. Primero llegaban pocos, ahora son como 80 personas. Hay personas de la parroquia y otros que no pertenecen, pero que conocen del proyecto y hacen llegar donaciones de buena fe para atender a los desprotegidos. La dirección de la producción a veces nos hace llegar pescado” cuenta Grace.

Luego habla de cómo ella percibe a las personas que asisten hasta la parroquia para no desfallecer de hambre que les lacera no solo el estómago, sino la existencia misma. “Me conmueve, he aprendido a comprender a las personas, ellos por más qué también que sean, son seres humanos, aunque a veces la mayoría de la sociedad los estigmatiza. Son seres como nosotros que quizá en un momento tomaron una decisión equivocada, pero son seres humanos y acá los apoyamos” dice Grace.

Y en realidad es así. La vida tiene para dar y prestar. Tiene espacio para acoger a todos los aparentemente cuerdos, sanos, aceptables en una sociedad que le gusta querer únicamente a quien la quiere. Y no a quienes piensan que son de otra órbita por haber tomado otra “ruta espacial” que los haga volar y así alejar los pensamientos que les tritura la mente y los dolores que les estruja el alma, por quién sabe tantas cosas que les tocó vivir. 

Finalmente, el proyecto del padre Walquer, seguirá caminando y continuará si es que así se lo propone más gente que no puede dar solución al problema de la drogadicción, el mismo que debería ser atacado de raíz por las autoridades y organismos competentes; pero que sí puede aplacar el hambre de muchos seres humanos en el día a día.

Mientras miramos cómo una señora parte una toronja (podrida en la mitad que fue llevada por uno de los beneficiados), ella nos invita a probar un poquito del menú del día, aceptamos y lo saboreamos deliciosamente poniéndonos en los zapatos de todos los que asisten a ese centro. Tuvimos la certeza que mientras en el mundo haya personas anónimas de buen corazón, el hambre no logrará vencer a los más desvalidos.