Pobreza muestra cuadros indolentes en la ciudad

Pobreza muestra cuadros indolentes en la ciudad

*Un perro y una persona mueren de a pocos ante los ojos de todos.

Para muchos las escenas de ver a personas regadas por las principales calles de Iquitos, como que se ha vuelto normal. No son todos y tampoco son pocos. Cada día existen más jóvenes muriendo en las veredas de las calles principales por las drogas que se los lleva sin pensar al otro mundo.

Pasan los años, pasan los diversos gobiernos y nadie se preocupa por proteger la salud mental de las personas, basta chequear la página de transparencia del MEF para darse cuenta que ni el gobierno regional de Loreto, ni las principales municipalidades invierten en ese rubro mental.

No existe un verdadero centro de rehabilitación mental para aquellos que se han extraviado en el vericueto de la vida, ante la pérdida de oportunidades laborales o carencias afectivas. Existe un hospital psiquiátrico de donde quizá se salga peor, a veces no entran todos.

Algo tiene que pasar para que la condición humana no llegue a extremos deplorables. Un perro muere en la calle y nadie hace nada, un hombre muere de a pocos por la droga y todos miramos como algo normal.

¿Acaso esas personas que están ahí como desperdicios humanos alguna vez no tuvieron expectativas de desarrollo como cada uno de nosotros? Claro que sí. Sin embargo, la negación y las drogas que siempre están al acecho de captar más adictos, les secuestró la vida y los perdió ¡para siempre? Parece que sí, porque en Iquitos no se observa ninguna política de protección hacia las personas afectadas en su mente.

A veces…SE MUEREN COMO PERROS… 

Varios casos se han visto. No es falso. Muchos se dan cuenta cuando ya los llamados “fumones” han perdido la vida en cualquier calle de Iquitos. Así como un perro sin dueño y sin tener a nadie que ladre por él. Porque el ya ni siquiera tiene fuerzas para ladrar, la sarna y el hambre se lo llevaron. Como el último caso observado por el bulevar de la ciudad.

Hace años un alcalde había programado un presupuesto de 5 millones de soles para una perrera, cuando se cuestionó el alto costo, lo primero que hizo fue variar el objetivo y poner que esa plata sería para construir el nuevo ambiente de la alcaldía de Maynas. Así se hizo, todo confort.

Por ello es que los perros mueren en la calle, porque no existe ni una sola perrera en la ciudad. Se van a la otra sin que nadie les haya vacunado o curado la sarna implacable. Existiendo un presupuesto para campañas caninas, tampoco nunca se ha impulsado, esto pese a que ahora existe toda una ley de protección a los animales.

¿Tan mal estamos que la muerte de una persona en las veredas de las calles no pueda parecer como algo normal o como si se tratara de la muerte de un perro-con el perdón del perro-? ¿Tan mal andamos?