Prueba grafotécnica apuntaría a que firmas en cartas sí pertenecerían al Hno. Paul McAuley

Prueba grafotécnica apuntaría a que firmas en cartas sí pertenecerían al Hno. Paul McAuley


Prueba grafotécnica apuntaría a que firmas en cartas sí pertenecerían al Hno. Paul McAuley

*En la que por años fuer su casa y perdió la vida, sus perros (Boby y Cise) se mueren de pena y de HAMBRE.

*Sus costillas sobresalen a su estructura física. Ayer se pudo caminar por el último recorrido que hizo el Hno. Paul.


Hno, Paul McAuley, ya van a ser prácticamente 5 meses de su trágica desaparición.

*Población exige que investigaciones lleguen hasta el final. 

Ya no transmiten miedo. Ahora dan pena. Nos referimos al par de perros que cuidaban al hermano Paul McAuley y a los que él alimentaba con afecto. Y que cada vez que se entraba a la casa de la Red Ambiental (ubicada en la vía que va al penal) ladraban a no poder. Hasta que salía el hermano aquietarlos e invitar a la prensa para un diálogo.

Hasta hoy no se puede comprender por qué no ladraron o aullaron con intensidad el día de su muerte a fin que todos los que ahí vivían (ahora solo quedan seis) se despierten y auxilien a Paul, mientras empezaban arder las llamas asesinas. Los perros están llenos de pena y de hambre, dejan ver sus costillas como sino fatal de la ausencia de Paul.  


Espacio donde el hermano se habría sentado (palo) para luego caer y aparecer quemado.

Ayer se pudo caminar por el último recorrido que el Hno. Paul hizo en las instalaciones de la red ambiental.

Ayer se pudo recorrer la casa de los padres de La Salle, donde la tristeza y el abandono luchan por demostrar quien tiene más presencia. Diríamos que ambos están en cada rincón de esa vivienda, en cada espacio verde del ambiente. Y en los palos quemados donde pasó los últimos momentos con vida Paul, las interrogantes siguen creciendo como empujadas por un espíritu oculto que desea conocer la verdad a fondo.

Se habla que ahora de vez en cuando va algún representante de La Salle, a dar vueltas por la casa, pero que tiene pésimo carácter, subestima y trataría peyorativamente a las personas que aún andan por el lugar. Las gallinas caminan por la sala, como si fuera su huerta o corral. Todo pide a gritos una limpieza y orden. El espíritu de Paul, no está presente. No permitiría ese abandono grotesco.

“Tendrás tiempo, sabes sobre matemática moderna, yo no entiendo su estructura y los jóvenes necesitan resolver unos exámenes” escribió Paul a un joven administrador de empresas. Él respondió que sí. Fue al lugar. Por ahí le contaron que, a eso de las tres de la tarde, había llegado una comisión de La Salle, que hubo una discusión muy fuerte y que, al partir la comitiva, el hermano Paul, quedó atónito. Como tonto, ido, sin ganas de nada.


Habitación del hermano sigue lacrada. En todos los ambientes se observa y respira tristeza.

(Se espera que esa comitiva también haya declarado ante el ministerio público, para conocer que alteró al hermano y que quizá lo llevara al borde del abismo, al que habría saltado feamente).


Los perros engreídos del hermano Paul, se están muriendo de pena y de hambre. Se les nota todas las costillas.  

Antes de irse el administrador, que resolvió el pedido del hermano (exámenes de matemática), al despedirse y caminar…lo volvió a llamar para darle una galonera de “palmerola”, pidiéndole que le compre gasolina. Cosa que hizo el joven quien fue hasta el grifo “Varzobia”, ubicado al ingreso de San Lorenzo. Eso fue un lunes en la tarde, el martes temprano el hermano amaneció quemado.

TRES CARTAS SÍ SERÍAN ESCRITAS POR ÉL.

Esto según las pruebas hechas a las dos cartas escritas a mano donde está su firma. Y otra carta hecha para el público en computadora, donde solo habría colocado Paul. ¿Decisión trágica? Aun no se sabe a fondo, la población seguirá esperando hasta que el ministerio público junto a la policía y los especialistas, logren expresar bien su hipótesis o tesis, desentrañando no solo la muerte del hermano, sino qué o quiénes lo habrían empujado al abismo fatal. De donde no volverá más.  Por más que sus perros se sigan muriendo de tristeza…y de hambre.