Pueblo de Huaturi en espera que se haga justicia

Pueblo de Huaturi en espera que se haga justicia

*Se enteran de cómo va el juicio oral a través de los noticieros radiales.

*Señal de telefonía llega con las justas, no tienen agua, menos luz las 24 horas del día.

*Vereda que no se completó pese al presupuesto gastado, cuenta solo con dos metros de ancho.

*Próxima audiencia en el poder judicial es el 11 de abril a las 4 de la tarde.

El último sábado en horas de la mañana, este medio de comunicación pudo llegar hasta la localidad de Santa Clara ubicado a unos 15 minutos de Iquitos en motocarro. Para de inmediato abordar un peque peque inseguro y sin chalecos salvavidas, hasta el caserío de Huaturi con un recorrido de unos 25 minutos. Dos soles el pasaje.

En el trayecto, embelesados por el paisaje natural y su inmensidad verde, uno de los pasajeros empieza a contar sobre la obra sin terminar. También habló de la visita hecha por el alcalde de Maynas el pasado jueves, interesado en querer beneficiar a la colectividad con proyectos productivos. De la obra, según contó, dijo no tocarla porque está judicializada. Hecho real y concreto.


Desde Santa Clara se puede abordar un peque-peque a Huaturi. Dos soles el pasaje.
Pasajeros en bote sin salvavidas, capitanía brilla por su ausencia en esas zonas.
Una choza hundida orienta a la gente que a la derecha se ingresa a Huaturi. Lo primero que se ve al llegar es una pista angosta y a niños disfrutar de la vida en todo su esplendor.

Igual el padre de familia, a la par que fumaba su cigarrillo mapacho, iba narrando que había trabajado en la obra por la que le pagaban 30 soles al día. “Pero el año pasado nos pagaban 40 soles porque la alcaldesa quiso embalar la construcción, hasta tarde trabajábamos, incluso llegaba gente desde la misma municipalidad a trabajar” decía el hombre.

Con la charla y el interés por conocer qué realmente pasó con esa danza de millones y que al final no se concluyó con el objetivo, el desplazamiento a la zona se hizo corto. Una choza sumergida hasta un poco antes del techo, da la señal que el bote, que va por las aguas del río Nanay, tiene que voltear a la derecha para entrar a una especie de caño hasta donde están visibles los tramos de la vereda peatonal.


Primer “campamento” donde se aprecian bolsas de cemento totalmente duro. Luego sigue el otro donde hay decenas de bolsas de cemento perdido, de todas las marcas. A otro lado, los cúmulos de arena blanca.

“Desde aquí empieza la vereda” nos dice el señor señalando que la vía de cemento está debajo del agua por el que nos desplazamos. ¿Y no hicieron pilotes sobre la vía para que la vereda sea útil en vaciante y, sobre todo, en creciente? “No nada. Los pequeños pilotes pusieron más allá y por pocos metros” respondió.

De inmediato apreciamos la vida en todo su esplendor y felicidad para los niños que viven rodeados de tantas carencias, pero que la naturaleza les hace olvidar. Bajo un sol abrasador y un calor asfixiante, ellos se tiraban de la vereda hacia las frescas aguas del Nanay. Hacían malabares y sus risas invadían el manto verde que los cobija.

Proseguimos en el objetivo y lo primero que visualizamos fue una choza en tierra firme con una ruma de sacos de cemento (Inka) totalmente tapados con hules de color negro y azul. Se destapa y se toca para comprobar que el cemento está hecho “piedra”, duro, ya inservible. Pensamos que, en Loreto, así se despilfarran los millones de soles de las entidades públicas. A nadie parece interesarle ello. Hasta ahora. 


Vía tiene solo dos metros de ancho, un solo motocarro se desplaza de ida y vuelta, de lo contrario habría accidentes fatales. Pueblo de Huaturi es bastante pequeño, más son los parceleros que viven de manera aislada.

Unos 100 o 200 metros más allá, se vio otro “campamento” con cientos de sacos de cemento ya endurecido, perdido. La diferencia con el anterior es que los sacos tienen diferentes marcas de las empresas que los fabrican. Una señal que el año pasado compraban cómo sea y a quién sea, bolsas de cemento para acabar con la obra, pero el tiempo les jugó en contra. Cerca al “campamento” que guarda los cementos duros, también se vio rumas de arena blanca que de seguro se desparrama en días de lluvia intensa.

Nos dijeron que había motocarro y que por dos soles nos llevarían hasta la parte final de la vereda peatonal (que consta casi de 7 km). Vimos a unos tres estacionados en una especie de casa familiar. Más no transitaban otros. Seguimos a solas caminando por casi un km, un ligero temor empezábamos a sentir ante una selva intimidante e inmensa. Pensábamos en el Hno. Paul McAuley y en que mucha gente ya no es tan tranquila como antes; casi damos media vuelta, pero decidimos seguir.



“Merlín” joven que maneja el motocarro de la zona, llega hasta el final de la vía, señalando que aún falta por construir más o menos un km y medio.

Ante tanto ruido de motocarros en Iquitos, no creímos que un día nos íbamos alegrar tanto al escuchar ese ruido ensordecedor muy cerca nuestro. Ese día llegó. El motocarro manejado por el joven “Merlín” paró y de inmediato subimos, casi cortando a secas la entrevista hecha a Rafael, un anciano que aún labora sacando cítricos de su parcela. Subimos dispuestos a recorrer toda la angosta vía peatonal, solo entra un motocarro.

“Merlín” iba a una velocidad extrema, que francamente se agradecía el hecho que no haya otros motocarros haciendo servicio, de lo contrario se podría registrar un accidente fatal. Observamos que la mala hierba le está ganando a la vereda, maquinaria (mezcladoras) dejada prácticamente abandonada. Partes de la vereda que ya viene colapsando. Gente mayor sacando productos alimenticios, algún ganado bastante flaco.

Producen yuca, plátano, cítricos, cocos, aguaje, ajíes, caiguas, etc. Es zona productora, no en cantidad, pero sí en calidad y qué lástima ver que muchos productos se pierden por la poca cobertura en la salida desde esos kilómetros. Y quizá es por ello que se pensó en el proyecto, para que la gente de Huaturi, que no pasa más de 100 familias, casas (algunas aisladas), saquen sus productos y se desarrollen.

Pero la obra no concluyó y aún falta como kilómetro y medio para llegar a la última parcela. Al final de la pista, se observa la trocha en espera que algún día puedan concluir con el proyecto total. El pueblo en sí es bastante chico. “Merlín” también contó que el alcalde de Maynas estuvo el pasado jueves en la zona y que les ha prometido ayudar con proyectos productivos. Ojalá y no sean promesas al aire.

INVESTIGACIÓN PENAL DE POR MEDIO.      

De otro lado, la fiscalía a cargo de la Dra. Ysabel Otero, ya ha hecho su acusación fiscal ante el Dr. Hesbert Benavente Chorres, juez penal unipersonal que lleva adelante el juicio oral. Juicio que continuará este jueves 11 de abril a las 4 de la tarde.

La Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en delitos de Corrupción de Funcionarios de Loreto, está pidiendo ocho años de prisión efectiva y cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, contra la exalcaldesa de Maynas Adela Jiménez Mera y otros nueve implicados en el caso ‘Huaturi”.

El requerimiento es parte de la investigación del Ministerio Público por el delito de colusión y abarca también al exgerente de obras, Romel Seijas Pérez; la exgerente municipal, Doris Paredes Oroche; así como a Manuel Torres Pinedo, Henry Chota Rodríguez, Álvaro Ríos Valseca, Christian Calampa Villacrez, Amparo Rojas Flores, Israel Salazar Padilla y Raúl Reátegui Caiña. 

La fiscal a cargo del caso explicó que en el año 2013 la municipalidad provincial de Maynas logró tres convenios con el programa ‘Trabaja Perú’, para la construcción de veredas peatonales en la comunidad de Huaturi, ubicada por la zona de Santa Clara. En ese marco, Jiménez Mera autorizó 15 procesos de adquisición de materiales, pese a carecer de los requisitos de Ley de Contrataciones con el Estado, favoreciendo a diversos proveedores. 

Al respecto, se informó que habría existido una concertación de voluntades, pues los supuestos materiales comprados no se encontraron ni en el almacén municipal, ni donde se ejecutaría la obra, que se paralizó en noviembre del 2013.

Además, no hay que olvidar que el presupuesto de la obra se terminó en su totalidad, pero la obra no concluyó en el año 2013. Vinieron las denuncias y paralizaciones. Solo cuando varios de los responsables vieron que la investigación penal iba rumbo a un juicio oral, es que se apresuraron sacando dinero, de no se sabe dónde por lo que la fiscalía de lavado de activos ha abierto otra investigación; a fin de querer avanzar y terminar la obra en el 2018.

No les alcanzó el tiempo ni llevando a gente desde Maynas, ahora los materiales comprados, no se sabe con qué fondos, están ahí malográndose, como ya se ha dicho líneas arriba.

AHÍ SIGUE HUATURI…

Después de 2 horas de captar detalles y datos, optamos por regresar y ver la base de la vía angosta desde donde se bañaban unos niños, ésta sí tenía pilotes. Es decir, esa misma infraestructura se debió seguir desde dónde empieza la vía y no dejarla sumergida en el agua, puesto que el cemento ahogado por varios meses, definitivamente que se deteriora.


Al retorno se pudo visualizar que una pequeña parte de la vía tiene pilotes, el resto nada, está sumergida en agua hasta que llegue la vaciante. 

Ese es Huaturi, un pueblo mendigo sentado en un “banco de oro” que no pueden extraer riqueza alguna debido a que desgraciadamente por la gestión de malas autoridades, emplearon mal el presupuesto en vez de haberlos dotado de todas las herramientas para que puedan trabajar a diario y así sacar sus productos más rápido a la ciudad, venderlos y mejorar su calidad de vida. La educación y salud de sus hijos, sobre todo.

Ahí está Huaturi, igualito a cientos de caseríos convertidos únicamente en pretextos para que las autoridades que manejan dinero público les digan que les mejorarán su existencia con buenos proyectos que al final solo les sirve a ellas para que sus bolsillos estén abultados, dejando a los pobres de esta región más pobres que nunca. Es hora que la justicia haga su trabajo.