Recuperación cultural, diversidad biológica y futuro sostenible

Recuperación cultural, diversidad biológica y futuro sostenible

Por: José Manuyama Ahuite.

El 22 de mayo se recordó el Día de la Diversidad biológica. Pocos saben que los Matsés han domesticado alrededor de 200 variedades de yuca. A muchos les gusta la fariña, pero no saben que antes la yuca amarga de la que se produce debe pasar por un proceso que le libera del tóxico natural que contiene. De igual forma, solo algunos conocen que es posible sacar sal de una palmera a través de un procedimiento muy antiguo practicado desde antaño por los huitotos.

Y ¿dónde están hoy los creadores de valiosas prácticas culturales? La respuesta es ocupando las últimas escalas (arbitrarias y absurdas) de una sociedad instalada tras la conquista europea que rige hasta nuestros días.

Un aspecto histórico ilustra el desplazamiento de los imaginarios indígenas para dejar su lugar a la monocultura “capidestruista” dominante.

José Barletti, insigne historiador amazónico, planteaba que la culinaria indígena se estaba perdiendo por causa de un idea que se remonta a la época de los primeros colonizadores jesuitas quienes llegaron a aborrecer la comida originaria por considerarla inmunda. Sobre esta herencia se instaló la cultura criolla republicana racista que despreciaba no sólo a las costumbres sino a todo lo indígena.

Según Barletti, esto no ocurrió en la colonia portuguesa del Brasil donde la comida originaria se incorporó a la alimentación de los portugueses. De ahí que la fariña sea un complemento alimenticio nacional brasileño. Así se instaló una nueva identidad importada y excluyente, divorciada del entorno natural y al margen del saber ancestral. Todo esto explica en parte cómo pudieron darse hechos tan lamentables como el bombardeo del pueblo Matsés en 1964, el holocausto cauchero, y la contaminación petrolera de la actualidad, etc.

Pese a todo, muchas costumbres ancestrales han sobrevivido en varios aspectos. Las encontramos en las mesas de los hogares urbanos y rurales de alguna forma, pero cada vez en proceso de desaparición. Todavía se puede ver algunos lugares distantes donde se mantiene tanto la diversidad biológica como la cultura. Pueblos con escasos bienes materiales y abundantes en tranquilidad social.

Recuerdo con gusto en mi temprana crianza la reciprocidad practicada por mi madre con la familia como con los vecinos. También exigiéndonos ser laboriosos todo el tiempo. Crecer en medio de una naturaleza tan fecunda fue un gustoso privilegio. Nunca nos alcanzó el dinero, pero nunca fuimos pobres.  ¿Qué tiene que ver todo esto con la diversidad cultural? En realidad, todo. Es clave reconocer la importancia que jugó el entorno natural en la formación de los pueblos. De la misma forma las naciones amazónicas se formaron sobre la base de la extraordinaria biodiversidad que los albergaba.  La riqueza ictiológica es increíble al igual que de las plantas, la fauna, de los ecosistemas, etc. El resultado: 13 familias lingüísticas y alrededor de 60 pueblos originarios.

El hombre amazónico creó grandes culturas del agua y del bosque en el proceso de satisfacer sus necesidades alimenticias y de seguridad. Lograron alcanzar un alto nivel de goce, de riqueza, de ricura como lo diría el antropólogo Jorge Gashé, que todavía pervive pese a la presión colonizadora.

Es importante resaltar este aspecto porque vemos cómo el mundo de hoy padece de una plaga infinita de contaminación, de precariedad, de insolidaridad y de infelicidad, de deshumanización que se evidencia en los problemas sociales que mantienen en zozobra a la población en el día a día. Al ser sometidas y neutralizadas las vivas culturas bosquesinas sin mediación alguna, la diversidad biológica se convirtió en meros recursos para su expoliación y exterminio a través de las sucesivas olas extractivas: unas veces pieles de lagarto y otras las carnes, aceite de taricaya, paiche, el caucho, la madera, el petróleo, etc.

Prof. José Manuyama, integrante del Comité de defensa del agua.Prof. Con un extraordinario ensayo trágico real y esperanzador de la Amazonía peruana.

Esta maquinaria depredadora rige nuestras vidas, pero debe ser desmantelada a escala global si queremos preservar la vida en el planeta tierra: el 97 por ciento de los espacios naturales con mayor biodiversidad del planeta han sido “seriamente alterados” por la presencia del hombre, concluye un nuevo mapa ecológico sobre la presencia del hombre en el planeta que compara datos de 1993 con los últimos disponibles de 2009. “Nuestros mapas muestran que tres cuartas partes del planeta están significativamente alteradas por las actividades humanas y el 97% de las áreas de mayor riqueza en especies se han visto gravemente dañadas.

No es de extrañar que nos encontremos ante una crisis de la biodiversidad”, señala el profesor James E. M. Watson, co-autor del estudio Human Footprint Change 2009 -1993 (Cambios en la huella humana 1993-2009) liderado por expertos de la Universidad de Queensland (Australia) y la Wildlife Conservation Society (WCS). Desde <http://rpp.pe/mundo/actualidad/el-97-de-las-areas-con-mayor-biodiversidad-del-planeta-han-sido-dañadas-noticia-989812>

La destrucción en la Amazonía con apoyo de parte del Estado hoy tiene un nuevo rostro depredador: la agroindustria que viene deforestando Tamshiyacu, Yanashi, Mazán, Yurimaguas. No hay nada más nocivo para la diversidad que la tala rasa de los bosques. Por su parte, la minería aluvial acecha. En una época donde la culinaria es un boom económico, donde hay una gran demanda de terapias y medicinas producto de las enfermedades incurables que se incrementan, donde la inhumanidad se apodera de nuestras mentes y corazones, nuestra intención es mostrar cómo en la recuperación del saber ancestral no sólo se recuperan las especies sino se debate una alternativa de vida plena, un futuro lleno de bienestar con una identidad amazónica bien cimentada.

Sin desconocer los aportes positivos de todas las culturas actuales, debemos retomar los valores ancestrales de reciprocidad, de respeto por la naturaleza, sus relaciones no jerárquicas e inmaterializadas, rasgos propiamente amazónicos que enriquecen la peruanidad de gran manera. El futuro es la economía de la biodiversidad Podemos ser la meca mundial de la salud y la alimentación, de la interculturalidad, el paraíso recuperado. Así es genial ser amazónico.