Tremendo riesgo por el que atraviesan los niños del jardín “Lily Vásquez” en local del ex Pronaa

Tremendo riesgo por el que atraviesan los niños del jardín “Lily Vásquez” en local del ex Pronaa

*Pequeños para ir al baño tienen que transitar solos un callejón por donde también transitan adultos de la municipalidad de Belén.

Sin duda que hace falta actitud y un poco más de atención sostenida entre algunos docentes a la hora de desempeñar su función para la que han sido contratados por el Estado. Ayer se pudo apreciar detalles tan preocupantes en el mencionado centro de nivel inicial ubicado en el ex local del Pronaa debido a que el año pasado un incendio devoró su antigua infraestructura; que deben ser superados de inmediato antes que ocurran noticias trágicas que nadie quiere.

En ese mismo local aún continúan algunos programas de la municipalidad como el Vaso de Leche y otros, por lo que los trabajadores tienen que circular entre los menores de edad. De ninguna manera hay que sindicar a los trabajadores como que atentarían contra los menores. Lo que se quiere graficar en la presente nota, es el alto grado de vulnerabilidad al que están sometidos las niñas y niños de ese jardín, al compartir la misma instalación.

Justamente recorriendo todo el colegio, al retorno de la parte posterior del mismo se vio a una niña de unos 6 años ingresando a un baño y dejando la puerta abierta. (Quizá con temor que algo le pase si es que la cerraba). Continuando con el recorrido se observó a un adulto caminando por ese mismo callejón desde donde se veía el baño abierto y a la niña haciendo sus necesidades fisiológicas. El adulto giró hacia la derecha, quizá a alguna oficina municipal.

Secuencia de una niña que está ocupándose en un baño con la puerta abierta y pasa un trabajador de la municipalidad de Belén. Cuando la niña retorna del baño, también tiene que caminar por un largo pasadizo donde está un almacén de cómputo. Se observa a otro trabajador municipal, haciendo su labor. Sumamente vulnerable la pequeña retorna casi corriendo del baño. Alguien podría jalarla y encerrarla en alguna oficina municipal contigua.

Mientras todo ese riesgo ocurría con la menor, la profesora ni siquiera la cuidó desde la puerta, se quedó sentada con los otros niños. 

La niña concluyó y volvió corriendo a su salón por el callejón hacia donde ya había salido otro adulto de la municipalidad. Entró agitada a su salón, mientras la maestra le decía si estaba todo bien y que si se había ocupado. “Ya siéntate, siéntate” le dijo.

¿Cómo es posible que no exista la preocupación de un docente si sabe en qué condiciones están estudiando los niños y cómo es posible que los dejen ir solos a los baños? ¿Esos docentes no ven noticias y no conocen de los casos más espantosos que muchas veces se dan a conocer respecto a tocamientos indebidos o violaciones contra menores? ¿Qué les cuesta mirarlos desde el salón cuando ellos van al baño? ¿Están cansados? ¿Son indolentes? ¿O van a pensar en sus problemas personales antes que cumplir a cabalidad con su tarea, por la que les pagan?

Definitivamente que la directora de ese jardín tiene que tomar acciones drásticas y rápidas, antes que se vea inmersa en alguna negligencia educativa.