UNA MARCHA ADMIRABLE

UNA MARCHA ADMIRABLE

La realidad sería diferente en Loreto si esa misma participación, esa energía que invadía todas las calles de Iquitos expelida por personas quienes de una u otra manera han sido víctima de violencia física o verbal, se registrara ante hechos de corrupción de funcionarios o atentados contra sus intereses vitales para la sobrevivencia.

Como cuando ocurrieron los hechos del 24 de octubre de 1998, en protesta por la firma del tratado de paz entre Perú Ecuador en Itamaraty/Brasil. La gente se puso de pie y se hizo escuchar a nivel mundial. La marcha del último 13 de agosto no se desbordó en violencia, más bien se lució en la exigencia de una paz que parece lejana. Un conglomerado de personas dijeron basta a la violencia innecesaria y dañina no solo para el cuerpo, sino para el alma, que es peor.

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¿Por qué no reacciona así el pueblo ante hechos corruptos que lo único que hacen es postergar su desarrollo? Porque la gran masa ya no cree en la política. Sabe que al salir gente denunciada por profunda corrupción, entrará otra que al poco tiempo olvidará sus promesas de sacarlos adelante, enriqueciéndose al igual que la anterior.

Es por ello que las diversas convocatorias políticas ya no tienen éxito, están prácticamente extinguiéndose de la vida popular. Sin embargo, las que son convocadas por la organización civil o colectivos variados que aún no han perdido la fe en la solidaridad humana, tienen ese tipo de respuestas contundentes, como la que acabamos de observar a nivel nacional. Niños, jóvenes, adultos, trabajadores públicos y privados, ricos y pobres, todos unidos para enviar el mensaje de rechazo a la violencia contra la mujer y todo tipo de atentados negativos.

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Se espera que no sea la primera, ni la última y que entiendan que así como se ponen de pie para un objetivo común, también deberían agruparse cuando se trata de defender los recursos del Estado que envían para que Loreto salga de la postergación en que sigue sumido por décadas. No hay que perder la esperanza. Aunque ésta siempre parezca una utopía inalcanzable.