Maestro socialista José Pedro Castillo Terrones, desde hoy presidente del Bicentenario del Perú

*La expectativa de los pueblos olvidados del país es bastante grande.

*Se espera que, en los 5 años de gobierno, logre mejorar la calidad de vida de los más pobres del Perú.

Absolutamente seguros que el gobierno entrante tendrá grandes problemas por resolver a fin que el Perú siga a flote y mejore su travesía hacia el desarrollo. Y también, seguros que los escándalos de presunta corrupción serán conocidos a través de medios de comunicación, pues no hay “una varita mágica” que acabe con ellos en sus diferentes formas. No existe.

Sin embargo, es un hecho importante y merecedor de marcarse en negritas, que buena parte del Perú haya rescatado la democracia de las manos de una candidata que tiene un rosario de denuncias de corrupción. Y no solo ella, también su entorno más cercano.


Maestro peruano José Pedro Castillo Terrones, desde hoy presidente del Bicentenario peruano. En la capital, la mayoría de medios de comunicación se portaron desalmados y poco objetivos con el nuevo presidente.

El Perú, en su grandioso Bicentenario, donde justamente se recuerda la Independencia del Perú de los que llegaron y se enriquecieron en el marco de una colonia que nadie pidió, no merecía que una señora acusada de haberse (igual que los españoles) enriquecido aún antes de la posibilidad de llegar a ser presidenta; luciera la Banda Presidencial 2021. No era justo.

El nuevo presidente nace de las entrañas del Perú Profundo, conoce lo que se sufre para poder sobrevivir frente a los diferentes gobiernos centrales, muy hostiles contra todo lo que pueda oler a biodiversidad y etnias originarias. Se espera que hoy los pueblos originarios de la Amazonía sean recompensados por tanto atropello cometido contra la vida de sus hijos quienes han tenido que tragarse una cruel y tóxica contaminación petrolera. Por años.   

De otro lado. No hay que olvidar que una parte de loretanos, quizá hijos de padres que lucharon en la protesta inmensa de 1998; enajenados tal vez por políticos que se han acostumbrado a vivir del Estado, pues ya no saben trabajar en otra cosa por lo que hasta se vuelven atrevidos con tal de lograr su objetivo; sucumbieron y votaron por la señora K. Estaban en su derecho y plena libertad de hacerlo.    


Rezagos de la campaña de la candidata Fujimori, al día siguiente de conocerse los resultados, borraron el mensaje de “un cambio hacia adelante”. Solo despojos quedaron en el local de campaña de Fujimori.

Un atrevimiento extremo el haber alquilado el hotel de donde salió un carro con personajes del entorno de Alberto Fujimori, que en su huida mataron a Corina Coral y su nieta. Era 1998 cuando el pueblo protestó agriamente por la entrega de territorio. 

Lo que sí no tenía derecho el grupo que alquiló el hotel de la plaza 28 de julio para la campaña de K, fue justamente hacerlo. Indolentes y frágiles de memoria, pues ya no recordaban que de esas instalaciones un 24 de octubre de 1998 cuando el pueblo protestó contra los que impulsaron la entrega de territorio a Ecuador; un par de ellos salieron raudos (huyendo de la indignación popular) en un carro que segó la vida de la profesora Corina Coral y su nieta.  

Ha corrido mucha agua por el río Amazonas, pero esas cicatrices aún no se han sellado del todo. Es por eso, que ahora con el nuevo presidente del Perú la esperanza de los pueblos olvidados se ha vuelto voluminosa. Un globo llenito de aire peruano, orgulloso de su sangre que flota sobre el mar de la costa, las pampas de la sierra y la inconmensurable belleza verde de la selva peruana.

Se tendrá que trabajar duro, redoblar esfuerzos para que los personajes conocidos por su enriquecimiento grupal a costa del hambre del pueblo; no saquen sus armas y de un solo tiro se traigan abajo ese destellante globo llamado DEMOCRACIA. “¡Viva el Perú, viva la Patria, viva el Bicentenario!”. Y que Dios acompañe al país en los próximos 5 años.

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