No estamos en la cresta del coronavirus, pero gente sigue muriendo en el hospital

*Debido a que no hay recursos humanos capacitado para que activen las camas UCI.

La población viene percibiendo que nuevamente la gestión de salud y del gobierno regional, se vienen confiando y desatendiendo de la grave “espada de Damocles” (coronavirus) que sigue encima con la amenaza permanente de una tercera ola covid.

Desde hace semanas se está diciendo que faltan más camas UCI, que los equipos están ahí completos, con ventiladores mecánicos y todo lo necesario para ponerlas activas y así dar vida a varias personas que hacen cola por una de ellas y que –dolorosamente- están muriendo esperando una. Y eso es imperdonable.

Foto archivo. Familiares piden a hospital que ya active más camas UCI, 8 personas esperan un ventilador mecánico.

No se puede esperar y cruzarse de brazos, diciendo que hay falta de pago a los profesionales que laboraron en la segunda ola y que en estos días les pagan. O que no hay porque se han ido a un residentado o Serum. No.

Tienen que gestionar más a fondo para conseguir el presupuesto a fin de contar con todo lo necesario para sacar a flote esas camas UCI para que devuelvan la vida a quienes están haciendo cola por una de ellas.

Ayer se conoció que hay 8 pacientes en cola para entrar a UCI, se supone que no estamos en lo máximo de la pandemia, por lo que esas 8 personas y quizá otras más no deberían estar con la vida pendiente de un hilo. ¿Entonces cómo se daban el lujo de invitar a personas de otros lugares a que vengan a las UCI de Iquitos? Y ahora que los propios iquiteños necesitan con extrema urgencia, no los socorren. Algo inaudito, ilógico.

El hospital regional cuenta como con 25 camas UCI de las cuales solo están usando algo de 12. Es hora que actúen de manera rápida, una vida, es una vida.

Por lo tanto, si los equipos existen para salvárselas, tienen que conseguir el personal necesario para que puedan manejarlos. No puedan estar en ese péndulo mortal esperando que alguien muera o salga, para darle un espacio a otro que se asfixia en la angustiante espera. No es dable.