“Tomé la foto de muertos acumulados en morgue del hospital regional para que la gente tome conciencia de lo que pasaba en Iquitos”

*Narra Luis Enrique Del Águila Díaz, del área de imagen institucional del mencionado nosocomio.

*Señala que lo hizo para que las personas vean que los muertos por covid eran muchísimos en un solo día y que no ocurría en Ecuador o en otro país, sino en Iquitos.

Aunque haya pasado un año, aún se le percibe a Kike Del Águila, conmovido por todo lo vivido en los meses de abril y mayo 2020 en el marco de la pandemia covid en Iquitos. Como es de conocimiento público, ese nosocomio se convirtió en hospital covid de Loreto, por lo que la avalancha de personas infectadas lo desbordó. 

“Kike si pasamos de 100 hospitalizados, esto se desborda” recuerda Kike que le dijo el médico infectólogo Dr. Martín Casapía. “Hoy creo que él como veía que se podía desbordar todo lo expresó y dicho y hecho, así fue” cuenta Del Águila, quien labora más de 20 años en salud y unos 15 en el área de imagen institucional del hospital regional.

Responsable de tomar la foto en la morgue del hospital regional donde los cadáveres se acumulaban en bolsas negras, algunos con sus pequeños bolsos a un lado. Bolsos con los que llegaron al hospital en la esperanza de salvar su vida; sin que al final lo lograran. Kike narra por qué tomó esa foto y de los terroríficos momentos que atravesó en esos días del año 2020, donde también resultó contagiado y estuvo a punto de perder la vida.


Luis Enrique Del Águila Díaz, más conocido como Kike, fue quien tomó foto de muertos envueltos en bolsas negras que dio la vuelta al mundo.

“El mes de marzo (2020 primera ola en Iquitos) se mostraba aparentemente tranquilo, en el mes de abril se empieza a mover todo. Yo llevaba el control de los fallecidos en el día a día y también tenía que avisar a sus familiares por teléfono o de forma personal. Los responsables de piso tenían la obligación de comunicar sobre los pacientes muertos. 

Pese a que se habían colocado camillas en emergencia, en el auditorio, en los pasillos (también mecedoras); se desbordó todo. Primero llenaba una página con el nombre de unas 4 personas por día, luego 3, 4, 7 páginas hasta que llegó un momento en que ya eran 10 y 15 páginas por día con el nombre de 29 o 30 muertos.

Junto al doctor Luis Espinoza, que ahora está por Piura, hacíamos el trabajo estadístico. En el hospital llegamos a tener casi 800 pacientes hospitalizados (2020), un establecimiento cuyos pisos era solo para 220 camas, entonces todo estaba fuera de control” recuerda.

¿Entran en pánico y llega la desesperación?

-Exacto. Había un problema con las funerarias, no se abastecían para llevar los cadáveres. La norma del Minsa decía que se tenían que cremar y eran para unos 4 por día. Pero acá ya morían entre 10, 15, 20 personas diarias, entonces no se abastecían, era imposible. Ahí empieza a llenarse la morgue del hospital.  


Muertos se llenaban en la morgue del hospital regional de Loreto.

¿Recuerdas qué día captaste las fotos de la acumulación de muertos en bolsas negras al interior de la morgue que dio la vuelta al mundo?

-Pudo ser un 21 o 23 de abril 2020. Era algo insoportable cargar el llanto de las familias, consolarlas, envolver los cadáveres porque eran solo 2 camilleros y no se daban abasto, algunos muertos eran muy gruesos, pesados.

Iquitos 2020, colas en los bancos en plena pandemia covid. Todos cubriéndose de la lluvia.

Tomé la foto para demostrar a la gente de Iquitos que todo eso era real puesto que no creían. Mi trabajo fue demostrar que eso estaba sucediendo acá, que no era Ecuador u otro país, demostrar que era Iquitos, el Perú. Quise mostrarles a ver si así se sensibilizaban y dejaban de salir a la calle por gusto. Para que no siga el contagio.

Hospital reegional 2020.

¿Te contagiaste acá?

-Sí. Creo que fue cuando entré a la zona de los cadáveres a ayudar en la difícil tarea. Vi hasta qué dimensión habíamos llegado y que se hacía imposible mantener a tantos cadáveres ahí. El Minsa mostraba una realidad distinta al número de fallecidos, ellos manejaban una cifra de 86 cuando acá ya teníamos como a 400 muertos.

A raíz de las imágenes hacen llegar un conteiner (de la Naval) para retirar a los fallecidos. Es decir, todo teníamos acá y no nos proporcionaban. Me contagié y era consciente que podría ser el siguiente fallecido, me aterraba el sonido de las bolsas, el sonido de la cinta para el sellado, “el plato” que se le llama a la camilla que transporta a los cadáveres a la morgue, era algo terrorífico.

Entre llanto les pedía a mis compañeros que si moría no me embolsen. Y en son de broma les decía que era claustrofóbico, ellos se reían. Era algo muy triste, mucho llanto, mucha impotencia, dolor, una vez tuvimos que bajar a un compañero de trabajo. Hasta ahora me conmueve todo lo ocurrido, estábamos cansados de ver a tantos muertos. 

¿La morgue no colapsó en la segunda ola?

-No. Hubo menos muertos, pero el contagio era más rápido, más agresivo. El hospital modular covid ha jugado un papel muy importante, muchos pacientes han ido ahí donde había medicina, oxígeno y sobre todo médicos, enfermeras, técnicos, se atendió mejor la segunda ola. Pienso que en una tercera ola estaremos más preparados. Es bueno decirles a las personas qué en el botiquín de sus casas, siempre cuenten con un pulsioxímetro para medir la saturación que es algo vital en la infección covid. Pienso que Diresa, el gobierno regional y este hospital ha brindado más información y hay mayor prevención. No hay que arriesgarnos porque es ahí donde se cae.